Las tres críticas de Obama a Bush
Ignacio Rodríguez Reyna
Directo desde Washington DC (EUA)
La ceremonia ha sido vista y vuelta a ver por todo el mundo en internet, prensa, radio y televisión. Quizás es hora de comenzar a ver el fondo de las palabras de Obama este día en que juró como el presidente número 44 de Estados Unidos
Aunque enfocado hacia adelante, el discurso de Obama hizo tres críticas, sin mencionar su nombre a George W. Bush, quien recibió abucheos de una parte de los asistentes, -“Na, na, na, hey, hey, bye, bye”, cantaban improvisados coros ante la figura del texano–.
1.- Censuró la oposición de Bush a que se hiciera investigación con células madre que lleven a la cura de enfermedades para las cuales hoy no existe tratamiento efectivo. “Vamos a colocar a la ciencia en el lugar que debe ocupar y usar las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención médica”.
2.- Hizo una crítica más a las posiciones ideológicas de Bush en materia económica: “La pregunta que debemos hacernos hoy no es si el gobierno es muy pequeño o muy grande, sino si funciona, si ayuda a las familias a que tengan un trabajo con un salario decente”. Y tampoco, dijo, se trata de preguntarnos si el mercado es una fuerza que busca el bien o el mal, pues su poder para genera riqueza es inigualable. “Pero esta crisis nos ha recordado, subrayó, que sin una supervisión cercana, el mercado se puede salir fuera de control. El país no puede prosperar a largo plazo si sólo se favorece a los poderosos”.
3.- Expresó su desacuerdo con la política de George W. Bush de violación de los derechos humanos con el pretexto de que se cuidaba la seguridad nacional. De hecho, es una rechazó a las prácticas de torturar a los prisioneros que están en la base de Guantánamo, Cuba; cuestionó la existencia misma de esa cárcel, en la que están prisioneros sin ningún juicio legal, y la práctica de espiar a los ciudadanos de este país sin orden judicial.
Para la sorpresa de muchos, Obama, este hombre nacido de padre africano, “negro como el carbón”, y madre estadounidense, “blanca como la leche”, como él la ha descrito, dejó guardada la elocuencia, estuvo ausente la “poesía” de sus más cautivadores y convincentes discursos. Quizá le hizo caso a su ex rival y hoy subordinada Hillary Clinton, cuando ésta le recriminó que “con poesía no se gobernaba”.
En esta ocasión no hubo nada que lo acercara siquiera lejanamente al más famoso discurso de Martin Luther King, el pastor, el activista defensor de los derechos civiles de los negros que fue asesinado hace casi 40 años: “I have a dream”, que en otras ocasiones ha inspirado a Obama.
En su toma de posesión no hubo inspiración ni sueños. Más bien un discurso con un mensaje central: no hay mucho tiempo que perder en celebraciones. Es hora de trabajar.
“Nuestra economía se encuentra muy debilitada, una consecuencia de la ambición y la irresponsabilidad de unos cuantos, pero también de nuestras fallas colectivas para tomar decisiones difíciles”, dijo.
Así que ante la profundidad de la crisis económica, convocó a afrontar “una nueva era de responsabilidad”. A partir de hoy, subrayó, “debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar la tarea de rehacer nuestro país”.
“Tenemos mucho trabajo qué hacer. La situación de la economía nos reclama que actuemos decidida y rápidamente”, enfatizó Obama en el discurso con el que selló su largo camino emprendido hace dos años hacia la Casa Blanca.
Las críticas las hizo, por supuesto, con moderación y cierta elegancia. Eso sí hubo.
De lo otro, la inspiración, la poesía, los sueños y la celebración, de eso no. Se los guardó. Inmisericordemente.









